jueves, 18 de agosto de 2016

EXTINCION: Otra parte de nuestra huella ecologica



   Todos somos parcialmente conscientes de la importancia del planeta tierra, es nuestro único hogar y por ello no podemos permitirnos perderlo. Sin embargo el problema es que aún la mayoría de la población mundial no comprende que somos nosotros mismos los que lo lastiman dia a dia, somos descuidados y priorizamos de manera equivocada: la economía ante la naturaleza, la satisfacción inmediata ante el futuro lejano, las apariencias por sobre la fauna, la decoración ante la flora, etc. Somos egoístas ya que pensamos simplemente en el presente, no tenemos en cuenta el sufrimiento que podrán padecer generaciones siguientes. La tierra depende de los seres vivos y los seres vivos dependen de la tierra, no hay uno sin el otro, esta es una de las razones más importantes por las que deberíamos tomar consciencia y comenzar a cuidar nuestro hogar junto con todos los seres vivos que lo habitan. La fauna sobrevive gracias a que existe un suelo desde donde proviene su alimento; asimismo ese suelo es fértil gracias a los nutrientes que le aportan los animales, entre otras cosas. Los seres vivos son la base de nuestra vida en la tierra, nos proveen alimento, oxígeno, incluso son un aspecto clave en nuestra economía. Sin embargo hoy en día existen muchos factores que aumentan el riesgo de extinción de animales y pérdida de flora, a continuación mencionare los más destacados y el impacto que causan en el medio ambiente.

La pesca es uno de los procesos para la obtención de comida más comunes, en forma masiva ya tiene un gran impacto en la vida acuática. Sin embargo además de esto también ocurre por consecuencia un proceso llamado captura accidental. Consiste en animales que quedan capturados y fallecen por consecuencia de la pesca o caza de otros animales, por ejemplo cuando se pescan atunes muchos delfines quedan atrapados en la redes y por consecuencia se ahogan y finalmente mueren; lo mismo ocurre en el caso de las tortugas marinas, quienes también terminan por ahogarse.

Por otro lado la población mundial ha aumentado exponencialmente a lo largo de los años y junto con ella la tecnología, las civilizaciones y las construcciones que vienen como consecuencia: casas, puentes, edificios, estacionamientos, calles, autopistas, aeropuertos, etc. Para construir se necesita espacio y para lograrlo generalmente se destruye toda un área en la que puede haber variedades de fauna y flora. Los avances en la construcción son necesarios, pero las consecuencias pueden ser gravísimas, muchos animales quedan sin hogar, especies de flora se pierden e incluso el suelo es gravemente dañado y en su mayoría de manera irreversible.

Desde tiempos remotos que la caza se utiliza para factores “esenciales” de la vida humana: alimento, deporte, comercio, vestimenta, etc. Lo que comenzó como una necesidad básica como alimento o abrigo empezó a torcerse a lo largo de los años, como para el abastecimiento de zoológicos es decir entretenimiento, eliminación de plagas, experimentos científicos, entre otros. Este es uno de los factores más comunes de la extinción de fauna salvaje y el impacto en el ambiente es totalmente evidente. Especies pueden ser eliminadas totalmente del planeta para no regresar jamás, e incluso afecta a otras especies por ejemplo por la cadena alimenticia.

Las especies consideradas “carismáticas” por lo general suelen recibir la mayor conservación de parte nuestra. Son las especies a las que les solemos tener más atracción o interés, sea por apariencia o por conveniencia (económica o de otro tipo). Pero aquellas que no nos resultan “carismáticas” pagan los platos rotos; estas son las que pensamos que nos causan algún tipo de daño o simplemente no nos benefician de ninguna manera. Así fue el caso de los zorros en las Islas Malvinas: al habitar islas con extensiones muy limitadas, de más está decir que no formaban una población muy grande. El tamaño de la isla también influyó en que los zorros no tenían mucha competencia, entonces con la llegada del hombre no se sintieron amenazados, lo que benefició a los cazadores. Una vez acorralados por las estancias no tenían escapatoria. Por otro lado, también hay casos en los que el hombre no lleva a la extinción del animal de manera tan directa. Con esto me refiero a la destrucción de un hábitat. No se está matando al animal por necesidad, gusto o lo que fuere, si no por una consecuencia de vulnerabilidad a perder su hábitat ya que este puede ser beneficioso para el hombre. El hombre puede destruir un hábitat por varias razones: agricultura, espacio para construcción, recursos naturales, entre otros. Así fue el caso del yaguareté. Este que se encuentra en el norte de la República Argentina, es considerado un animal en peligro de extinción ya que cada vez la tala de árboles lleva a más muertes de yaguaretés por pérdida de hábitat natural. Esta especie también fue agregada al Libro Rojo, el libro que contiene las especies en mayor peligro de extinción dentro de la Nación Argentina.

Otra de las formas en que nosotros, como seres que llevamos a cabo nuestras necesidades (tanto las básicas como las evitables), impactarnos a la fauna de nuestra región es como consecuencia de la contaminación ambiental. Muchos no somos conscientes de lo grave que es ni de la velocidad en la que se magnifica día a día. Una de las especies más impactadas por la contaminación ambiental en la Argentina son los Cóndores. Los cóndores no pueden reproducirse correctamente ya que las cáscaras de los huevos que ponen no son suficientemente resistentes. Esto se debe a la introducción de productos químicos en el aire, como el DDT (dicloro difenil tricloroetano), un insecticida extremadamente potente. España, por ejemplo, se desviaron todas las rutas aéreas que sobrepasaban alguna reserva biológica para evitar la contaminación sonora. En el parque nacional de Cataratas de Iguazú en Argentina, por el otro lado, fueron introducidos los helicópteros por un propósito meramente turístico.

Por último, voy a hablar de las especies que fueron desplazadas de sus hábitats como consecuencia de competencia con otras especies, en particular por especies extranjeras. Estas especies extranjeras llegaron entre la conquista de América y el presente, debido al comercio internacional. El primer caso es el de el pudú y el hemul. Ambas son especies autóctonas. Pero con la introducción del ciervo colorado europeo estos se sintieron perjudicados ya que este, al pisotear el sotobosque, destruyó su hábitat. Segundo caso, los castores: fueron introducidos en Tierra del Fuego para ser explotados por su piel. Como los resultados no fueron esperados, estos fueron liberados al bosque. Los castores roen troncos de árboles hacia los arroyos para proteger sus refugios armando diques, lo que llevó a la destrucción de esos bosques.

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